14 ago 2008

Mi Pueblo, Mi Casa, La Soledad



El Chango Spasiuk nació en Misiones, Argentina, pero recorrió el mundo con su música. En octubre último se presentó en los más selectos reductos de la vanguardia neoyorquina para tocar chamamé. Su preocupación es una sola: tocar para merecer esa música que es su pasión.

12 ago 2008

Oculta...



Ventana

Estás sombría y distante.
Tus vidrios oscuros me disfrazan tu emoción.
Estoy sentada, unas desolaciones delante.
Un camino escabroso nos separa y nos une.

Las luciérnagas colgadas del techo
parpadean sus alas para que logremos advertirnos.
El frío de la noche
cuaja nuestras miradas marchitando nuestras quejas.

Dos filas de escalones te decoran.
Veo tus manos
humedeciendo todo el cristal.
Las sombras bailan atrapadas detrás
besan tus paredes sin poder olvidar su libertad.

Opaco tu marco
resalta tu impotencia de roca.
Me pregunto si estarás viva
o respiras las sobras.

Me acerco un poco,
trato de discernir tu esqueleto de hierro
disimulando todo el peso de tu mentira.

Alzo la mano para tocarte,
en mi pupila tal vez no quede secreto,
si se transparenta tu infinito
y me refleja tu esencia perdida.

© 2000 Gabriela Mercado

7 ago 2008

Hoja de otoño




Ojos amarillos

Por un instante me arañó tu voz, tu arrullo
casi lloró.
Estrechas tus palabras
se truncaron en la raíz de tu garganta.

Imaginé tu mirada amarilla,
seca de dolor
como las hojas muertas del suelo
que el otoño ingenuo
evita lastimar.

Vomitabas unas preguntas
que sólo adoraban
nuestra despedida.

Yo evitaba que se derrumben
nuestras estrellas.
Arañaban tus rezos
los alicios de mi vuelo
y las burbujas de tus lágrimas
me revolvían la sal
que me infectaba el alma.

Hubiese querido ser tu puerto,
pero mis rodillas se quebraron
por los golpes de tus olas
y ya no logré regresar.

© 2001 Gabriela Mercado

6 ago 2008

Oscuridad



Golpe

De golpe el cielo se volvió negro
y no conseguí ver tu luz.
Se apagó tu mirada
y encontrarte fue imposible.


© 1997 Gabriela Mercado

31 jul 2008

Bigotes


















Negro

Enroscado como una madeja,
sobre la silla
abandonado
despilfarro mi tiempo, esperándote.
Tus pinturas sobre mis ojos
parecieran explicarme tu ausencia.

Maúllo por las ventanas
confundiéndolas con limosnas.
Lloro por las tejas
arañándome el vientre.

Las sábanas ya no me conceden
el resguardo de tu cuerpo
y me escurro por las paredes
que me aporrean bordadas de letras.
Tu cigarrillo ya no me quema los bigotes
ni el humo siquiera
me hace cosquillas en las orejas.

Vigilo la vereda a pesar de los perros,
me amparo en la insensatez
de mis siete ángeles que me protegen
mientras afilo mis uñas en la parra
para engancharme a tu ropa.

Quizás vuelvas con el invierno a buscarme,
o tal vez, mi madre
no vuelvas y deba aprender a resignarme.

(Comentarios de mi gato)

© 2001 Gabriela Mercado

30 jul 2008

Alfonsina


Alfonsina,

te engañó la marea danzante

disfrazándose de eternidad

para arrancarte tus elegías.

Tu vestido brillaba

disimulando el nácar escondido

en el centro de tu seno.

Alfonsina,

el cielo se incendió sin remedio

como hojarasca seca

al presentir aquella víspera tu decisión.

La arena quiso advertirte de la traición

escaldándote los pies para que despertaras

pero tus manos estaban mojadas.

¿Quién te engañó sirena

y te dijo que el mar te estaba llamando?

¿Quién te abandonó poeta

que renunciaste a tus quimeras?

Tu pelo se estremeció nervioso

como la ceniza sacudida por la brisa de la madrugada

y sola cargaste tu pena final.

Tu sangre fue la tinta que escribió

tu último secreto de libertad

en el fondo del mar.

La espuma se coaguló en la orilla

desolada al presagiar

que te llevarías contigo la verdad.

Suspiraste Alfonsina

confesándole al verdugo que te zampaba

todo el desamor que te ahogaba

y cuando te fuiste

te bautizaste de mar

dejando tu herencia a la deriva.


© 2003 Gabriela Mercado

21 jul 2008

Al final de tu cuadra...









Hace tanto


Hace años que tus manos no madrugan

para acariciarme,

ni tus labios enmudecen

para no oír mis calumnias.

Hace décadas que tu sonrisa

se quedó petrificada detrás de la ventana

y que tu olvido lucha cada día

para despegarse de tu memoria.

Hace días que lloras y borroneas las letras

que mi ausencia te dicta

y noches enteras que no duermes

desvelado en los sueños de un abrazo.

Hace una vida que te extraño

que recuerdo tus pasos en silencio

y sin embargo hace tanto que no te tengo

que me parece no haberte tenido nunca.

Hace treinta siete años

que das vueltas en la misma esquina

y hace veintiocho años

que sigo perdida al final de tu cuadra.


© 2002 Gabriela Mercado


19 jul 2008

Disfraces...


Máscaras

Al chocar sin querer en la mesa de entremeses, el de cara peluda se disculpa con el pintado:

–Disculpe mi atropello señor payaso –dijo el peludo.

–Pierda cuidado señor lanudo, menos mal que lleva usted los cuernos limados, si no el accidente hubiera podido ser fatal para mí –le respondió el otro y agregó–. Sin embargo lo que no le disculpo es la ignorancia de mi profesión.

–¡Oh! Pero que imperdonable equívoco el mío, señor... –contestó el primero hurgando en su cerebro la palabra adecuada para nombrarlo.

–Déjeme ayudarle –salió al rescate de su interlocutor–. Estoy pintado, mas no soy payaso, tengo un gorro con cascabeles, mas no soy bufón. ¿Se va aclarando mi amigo? –lo estimuló.

–Me lo puso usted difícil señor colorido, ¿es acaso usted del circo? –dijo sonriendo.

–Me parece que más del circo es usted con esa cabeza alargada, ojos vidriosos y orejas minúsculas, sin hablar de su ridículo traje negro y esa capa roja que hacen de usted un verdadero engendro Dalí-español –le contestó ofendido.

–Muy bien señor muñeco, demos por finalizada esta estúpida situación, yo soy un verdadero toro, ¿y usted qué puede decir? –le gruñó molesto.

–Pues lo felicito señor cabrón, yo soy simplemente un arlequín –le replicó alejándose tranquilo de la discusión.

© 2006 Gabriela Mercado

18 jul 2008

Palabras simplemente


Simplemente palabras…


Me dices que escribo cosas tristes… que estoy mal…

Pero, ¿qué te dice eso? ¿Mis poemas o tu voz?

¿Crees que mis palabras son tristes, o se vuelven tristes tus labios cuando las pronuncian?

¿Por qué lees triste mis palabras?, ellas no son ajenas a tu corazón.

Te afliges al decirme que mis letras son oscuras, oscuras son sin razón.

Mis palabras solo dicen lo que quieres escuchar,

hace tiempo que no tienen ninguna otra explicación.

Quisiera decirte que no estoy triste, pero las letras son tan rebeldes,

insisten en mentirte, insisten en contarte lo que ellas quieren.

Tendría que inventarme una nueva jerga,

una que solo entendieras a través de tu visión.

Podría improvisar primero con palabras agudas que delaten alegría

y dejar las graves para el vacío de un secreto;

las esdrújulas serían ideales para la distancia…

¿Pero cómo haría para decirte lo que siento?

¿Cómo sabrías que te recuerdo aunque no debo tener memoria?

¿Cómo sabrías que a veces no soy quien creo?

He decidido que no es justo que supongas todas esas cosas,

no es correcto que creas en esos espejismos que te dibujan mis signos.

Debes saber la verdad…

Desde hoy he decidido no escribirte más, desde hoy he decidido llorarte al viento

tal vez mis lágrimas sean más sinceras que mis letras y tu voz.

© 2008 Gabriela Mercado

17 jul 2008

Sin palabras...



Desnuda de voz

¿Cómo podría llamarte
si me has robado hasta la voz?
¿Cómo podría yo olvidar
si has destrozado mi corazón?
Si cuando abrí los ojos
junto a los cristales estalló
la trampa vil que la luna
le había hilvanado al sol.

La respuesta de tus labios,
azabache como el carbón,
me agitó el velo negro
que nublaba a mis manos
la cruel traición de tus dedos,
pues, enroscándose amos
y señores de un vil cuerpo,
poseyeron excitados,
sabiendo que no eran amos:
ni ella señora, ni tú patrón.

¿Por qué tu serpiente eligió
por nido el felón árbol
que no respetó la amistad
ni vio los sagrados ramos?
¿Por qué no vi su vestido
arremolinarse ganso
tras el brillo de la plata
que me desnudó el llanto?

Fue la última noche del mes
de un mes que se llamó marzo,
sopló una brisa de tizón
se llevó la flor y el cardo.
¿Cómo podría yo olvidar
si has destrozado mi corazón?
¿Cómo podría llamarte
si me has robado hasta la voz?

© 2006 Gabriela Mercado

15 jul 2008

Recordá (ndo) a Alfonsina


"Nuestro progreso material asombra a propios y extraños. Hemos construido urbes inmensas. Centenares de millones de cabezas de ganado pacen en la inmensurable planicie argentina, la más fecunda de la tierra; pero frecuentemente subordinamos los valores del espíritu a los valores utilitarios y no hemos conseguido con toda nuestra riqueza crear una atmósfera propicia donde pueda prosperar esa planta delicada que es un poeta"

Alfredo Palacios
21-11-38
Por la muerte de Alfonsina Storni

3 jul 2008

Búsqueda solitaria





a cuatro manos con José




He intentado llenar el vacío frente a mí,
quería aprender tu idioma de distancia.
Salí a buscarte cuando no encontraba palabras
siguiendo la estrella polar que me lleva al sur.

En soledad me acerco más a tu humana divinidad,
encontré tu silencio poblado de nostalgia.
En soledad aguardo por alquien como tú
para que me cuentes de tu búsqueda solitaria.

© 2008 J. M. y G. M. Paz

2 jul 2008

Sombra



Sombra

Te ocultas detrás del ojo escrutador
que te desvela observándote por las noches
lejos del amparo de tu velo acusador
sueñas desnuda en la oscuridad de tu vergüenza

Tu apócrifo vestido se pudre
en la neblina deforme que se arrastra
entre la gente, los charcos y el cemento
te crees intocable, indudablemente, mientes

© 2008 Gabriela Mercado

27 jun 2008

Concierto de pájaros

Poeta Mapuche

Destino fatal



Tambor de papel

A tu frágil corazón de cartón
lo arrebujaron setenta y cuatro
metros de selecto papel medroso
protegiéndote de un final dudoso.

Rollo sumiso, cilindro brutal,
que me importa tu descripción mortal
si el alfarero te dio tu lugar,
preso en jaula blanca por tu jornal.

Condenado en tu propia cárcel alba,
dándote, te desenrollas entero
discurriendo con defectos ajenos

sin otro final fatal que la nada,
la nada que queda cuando te vas
a penar al fondo de una soez nasa.

© 2006 Gabriela Mercado

26 jun 2008

Sociometría



I

El silencio no es
abono de palabras
impronunciables.

II

Un yugo trunca
la lengua del poeta,
libera su voz.

© 2008 Gabriela Mercado

Poesíaterapia


I

Laberinto fiel
de adivinanzas crueles
dame respuestas.


II

En el camino
encuentro mis pasos
dibujando camino.

© 2008 Gabriela Mercado

20 jun 2008

Maldita línea



(línea telefónica)

Lo único que me queda
es esta maldita línea,
que me está cortando el cuello
y no me permite respirar.

Un espacio en el aire
aúlla tu nombre
se arremolina en mi esqueleto
y me inunda de espanto.

Estoy colgando en la última tierra
que Dios se acordó de acicalar.
Cabeza abajo
no logro deshabitar mi cuero de tus caricias,
no logro enlazar mis raíces en tu puerto.

¿Qué buscas agazapada
entre las piedras de la distancia?
¿Pretendes que en el silencio
no distinga mi latido de tus pisadas?

Me están despedazando tus gemidos
ronroneas detrás de mi oreja,
lacerando mi pescuezo
en las madrugadas eternas.

© 2001 Gabriela Mercado

19 may 2008

Busco


Busco alrededor de tu recuerdo
las reliquias
que me devuelvan tu esencia.

Tu sombra inquieta
circunda mi cama despertándome por las noches
pero me descubro sola como siempre.

El tiempo fue desgastando mi memoria
pulió tus defectos y mis errores
y dejó nuestras vidas filosas como cuchillos.

Busco las pétalos de tu pasado
pero el otoño salvaje
pinta tus secretos de fuego y amarillo
descascarándolos en el aire de tu casa.

Busco ingenuamente el camino
que en silencio me alejó de tus latidos
y no encuentro otro motivo
que la ausencia de tus pasos.


© 2002 G. M. Paz

4 abr 2008

Marguerite Duras

Fragmento de "El amante"

... "Quería matar, a mi hermano mayor, quería matarle, llegar a vencerle una vez, una sola vez y verle morir. Para quitar de delante de mi madre el objeto de su amor, ese hijo, castigarla por quererle tanto, tan mal, y sobre todo para salvar a mi hermano pequeño, mi niño, de la vida llena de vida de ese hermano mayor plantada encima de la suya, de ese velo negro ocultando el día, de la ley por él representada, por él dictada, un ser humano, y que era una ley animal, y que a cada instante de cada día de la vida de ese hermano menor sembraba el miedo en esa vida, miedo que una vez alcanzó su corazón y lo mató."






Sus padres la bautizaron como Marguerite Donnadieu, pero la novelista, dramaturga, guionista y directora de cine nacida el 4 de abril de 1914 en Cochinchina, se hizo conocida en el mundo literario como Marguerite Duras, apellido que eligió utilizar en honor a un pueblo del sudoeste de Francia, de donde procedía su familia paterna.
A lo largo de su vida, esta descendiente de franceses alternó su vida entre la Indochina Francesa y la propia Francia. Durante su juventud estudió Matemática, Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de la Sorbona
, y, ya licenciada, se ganó la vida como secretaria del Ministerio de las Colonias.
En 1939, Marguerite contrajo matrimonio con Robert Antelme y, tiempo después, tuvo un hijo que falleció en 1942. Ese mismo año conoció a Dionys Mascolo, quien terminó siendo su amante y luego su marido y padre de su hijo Jean.
En el aspecto político, cabe destacar que, junto a Antelme, esta militante del partido comunista participó de la Resistencia Francesa, pero fue expulsada de la organización en 1955. Por ese entonces, Marguerite Duras ya estaba divorciada y había publicado sus primeras novelas, “Les imprudents”, “La vie tranquile” y “Un dique contra el Pacífico”.
En 1984, la escritora consiguió alcanzar el éxito mundial con “El amante”, una novela que superó los tres millones de ejemplares de tiraje, fue traducida a más de cuarenta idiomas, reconocida con el Premio Goncourt y hasta adaptada a la pantalla grande.
El 3 de marzo de 1996, esta creadora de novelas que también había probado suerte como autora de obras de teatro y directora de algunos filmes, falleció en París como consecuencia del cáncer de garganta que la aquejaba desde hacía tiempo. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio de Montparnasse, el mismo sitio en el que descansan los restos de Charles Baudelaire, Jean-Paul Sartre, Samuel Beckett y Julio Cortázar, entre otros reconocidos autores.

3 abr 2008

"Plaza sola"



Qué sosiego volver,
hablarte,
abrazarte con mis miradas,
besarte la boca de tiempo
dónde el polvo seca la lágrima,
qué descanso poner mi oído
sobre tu madera encantada,
apurar las gotas de música
de la caja de tu guitarra,
recordar, preguntar,
soñar ahora que nada importa nada. "

José Hierro

Poeta español. Nació en Madrid el 3 de abril de 1922, pero fue santanderino de adopción. Uno de los poetas más representativos de los años cuarenta y cincuenta, fundador de la revista Proel, recibió los siguientes premios: Adonais por su obra Alegría (1947), Nacional de Poesía (1953), de la Crítica (1958 y 1965), March (1959) y Príncipe de Asturias (1981). Entre sus libros de poesía figuran Tierra sin nosotros (1946), Con las piedras, con el viento (1950), Quinta del 42 (1953), Estatuas yacentes (1954), Cuanto sé de mí (1957), Libro de las alucinaciones (1964), Poemas de agenda (1981). También es autor del libro en prosa Quince días de vacaciones y del texto filosófico Problemas del análisis del lenguaje moral (1970). Su obra se caracteriza por reflexionar sobre lo sencillo sin prestar atención a las formas estetizantes, en la línea de Blas de Otero o Gabriel Celaya; pero en su obra se nota la influencia de Gerardo Diego. Se inició con una temática reivindicativa testimonial y poco a poco fue haciéndose más colectiva y existencial. En 1980 se publicó una antología que recogía su obra e incluso poemas inéditos, aunque en 1991 publicó un libro de poemas titulado Agenda. En el año 2000 sufrió un infarto de miocardio y un enfisema pulmonar. Este se agudizó durante los dos años siguientes, que finalmente le causaron la muerte el 21 de diciembre de 2002.

4 mar 2008

Le petit Prince


A LEON WERTH




Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Pero tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de comprenderlo todo, incluso los libros para niños.
Tengo una tercera excusa todavía: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Tiene, por consiguiente, una gran necesidad de ser consolada. Si no fueran suficientes todas esas razones, quiero entonces dedicar este libro al niño que fue hace tiempo esta persona mayor. Todas las personas mayores antes han sido niños. (Pero pocas de ellas lo recuerdan).
Corrijo, por consiguiente, mi dedicatoria:
A LEÓN WERTH cuando era niño
Antoine de Saint-Exupéry