Simplemente palabras…
Me dices que escribo cosas tristes… que estoy mal…
Pero, ¿qué te dice eso? ¿Mis poemas o tu voz?
¿Crees que mis palabras son tristes, o se vuelven tristes tus labios cuando las pronuncian?
¿Por qué lees triste mis palabras?, ellas no son ajenas a tu corazón.
Te afliges al decirme que mis letras son oscuras, oscuras son sin razón.
Mis palabras solo dicen lo que quieres escuchar,
hace tiempo que no tienen ninguna otra explicación.
Quisiera decirte que no estoy triste, pero las letras son tan rebeldes,
insisten en mentirte, insisten en contarte lo que ellas quieren.
Tendría que inventarme una nueva jerga,
una que solo entendieras a través de tu visión.
Podría improvisar primero con palabras agudas que delaten alegría
y dejar las graves para el vacío de un secreto;
las esdrújulas serían ideales para la distancia…
¿Pero cómo haría para decirte lo que siento?
¿Cómo sabrías que te recuerdo aunque no debo tener memoria?
¿Cómo sabrías que a veces no soy quien creo?
He decidido que no es justo que supongas todas esas cosas,
no es correcto que creas en esos espejismos que te dibujan mis signos.
Debes saber la verdad…
Desde hoy he decidido no escribirte más, desde hoy he decidido llorarte al viento
tal vez mis lágrimas sean más sinceras que mis letras y tu voz.
© 2008 Gabriela Mercado

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