Desnuda de voz
¿Cómo podría llamarte
si me has robado hasta la voz?
¿Cómo podría yo olvidar
si has destrozado mi corazón?
Si cuando abrí los ojos
junto a los cristales estalló
la trampa vil que la luna
le había hilvanado al sol.
La respuesta de tus labios,
azabache como el carbón,
me agitó el velo negro
que nublaba a mis manos
la cruel traición de tus dedos,
pues, enroscándose amos
y señores de un vil cuerpo,
poseyeron excitados,
sabiendo que no eran amos:
ni ella señora, ni tú patrón.
¿Por qué tu serpiente eligió
por nido el felón árbol
que no respetó la amistad
ni vio los sagrados ramos?
¿Por qué no vi su vestido
arremolinarse ganso
tras el brillo de la plata
que me desnudó el llanto?
Fue la última noche del mes
de un mes que se llamó marzo,
sopló una brisa de tizón
se llevó la flor y el cardo.
¿Cómo podría yo olvidar
si has destrozado mi corazón?
¿Cómo podría llamarte
si me has robado hasta la voz?
© 2006 Gabriela Mercado

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