30 jul 2008

Alfonsina


Alfonsina,

te engañó la marea danzante

disfrazándose de eternidad

para arrancarte tus elegías.

Tu vestido brillaba

disimulando el nácar escondido

en el centro de tu seno.

Alfonsina,

el cielo se incendió sin remedio

como hojarasca seca

al presentir aquella víspera tu decisión.

La arena quiso advertirte de la traición

escaldándote los pies para que despertaras

pero tus manos estaban mojadas.

¿Quién te engañó sirena

y te dijo que el mar te estaba llamando?

¿Quién te abandonó poeta

que renunciaste a tus quimeras?

Tu pelo se estremeció nervioso

como la ceniza sacudida por la brisa de la madrugada

y sola cargaste tu pena final.

Tu sangre fue la tinta que escribió

tu último secreto de libertad

en el fondo del mar.

La espuma se coaguló en la orilla

desolada al presagiar

que te llevarías contigo la verdad.

Suspiraste Alfonsina

confesándole al verdugo que te zampaba

todo el desamor que te ahogaba

y cuando te fuiste

te bautizaste de mar

dejando tu herencia a la deriva.


© 2003 Gabriela Mercado

1 comentario:

w.m. dijo...

Éste me gustó mucho. ¿Conoces de la vida de Alfonsina?